Nachtkerze - Oenothera missouriensis
 

Pintura Mural en Gipuzkoa
Introducción

 
 
 

Desde la antigüedad el hombre ha usado como soporte de sus expresiones artísticas un elemento rígido y duradero como es el muro, sea éste de piedra, como en las cavernas, o de adobe, ladrillo, sillarejo o piedra tallada. Este muro cubierto o no con mortero, sirve para manifestar por medio de la pintura mural, sus fines religiosos, decorativos o políticos con representaciones geométricas o figurativas. A lo largo de la historia esta técnica se ha ido utilizando, aunque algunos de los testimonios de ella fueron desconocidos para nosotros hasta principios del siglo pasado, como el arte rupestre del paleolítico. Otras modalidades fueron conocidas desde la antigüedad, como las pinturas Mesopotámicas y sobre todo los grandes lienzos de muros pintados de Egipto. Éste es uno de los momentos álgidos en la pintura mural, ya que esta técnica lo invade todo, palacios, templos y tumbas. Después, tanto los griegos, como los romanos serán los transmisores y divulgadores de esta forma de expresión artística a través de la creación y ampliación de nuevas ciudades, sobre todo en el Mediterráneo. A raíz de la caída del Imperio Romano Occidental y de las grandes invasiones en toda Europa, Bizancio se convertirá en heredera de esta tradición.

La técnica de la pintura mural en ese momento quedó reducida a la mínima expresión en Europa occidental debido a las invasiones, y será en el periodo románico cuando de nuevo surja con fuerza partiendo de unas composiciones simples y con una paleta de colores primarios (San Baudelio de Berlanga-Soria). Este desarrollo adquirirá en el gótico gran elegancia (Catedral de Pamplona), pero será en el renacimiento cuando llegue a una de sus cimas artísticas más altas. Pintores como Mantegna, Miguel Angel, Rafael, etc., revolucionarán el mundo visual de la época con la pintura mural (Capilla Sixtina). El barroco desarrollará técnicamente aquellas formas y gustos que coinciden con su época, para ir decayendo al final del período (Palacio Real-Madrid). Pero será en el siglo XX cuando la pintura mural se renueve totalmente: se recupera la técnica de la pintura al fresco (A. Arteta), y se experimenta con nuevos soportes como cemento, hormigón, materiales sintéticos,... sobre los que se emplean pinturas acrílicas, vinílicas, silicatos, emulsiones, etc., entrando en mundo desconocido hasta el momento.

El soporte

Como primer soporte estructural hemos indicado la piedra, el ladrillo, el tapial de sillarejo, la piedra tallada, pero como segundo soporte o preparación, que es el que nos interesa, está la capa de revoco que protege al muro y que es la base de fijación de la pintura mural. Este enfoscado de mortero o preparación, compuesto de cal y arena principalmente, era aplicado al muro en varias manos. La primera mano estaba compuesta por una masa gruesa y basta de arena y cal (arriccio), cuya función era adherirse bien al muro y servir de cama a una segunda capa mucho más delgada, compacta y rica en cal (intónaco), que servía de base a la pintura.

Técnicas de la pintura mural: a fresco y a seco.

Siempre hemos oído hablar de pintura a fresco y a seco y esta terminología es utilizada a menudo de forma equívoca. Para evitar este tipo de confusión ante el desconocimiento, la mejor forma de llamarla es “Pintura mural”, que tiene de común el hecho de que va sobre muro.

Aprovecharemos la ocasión para definir qué es cada cosa.

Pintura al fresco.
Por pintura mural al fresco se entiende toda pintura mural que se ejecuta sobre una preparación al fresco, es decir, que el “intónaco” o el revoco debe estar húmedo para que los pigmentos aplicados sean aglutinados y absorbidos por la carbonatación de la cal.

Pintura a seco.
Por pintura mural a seco se entiende toda pintura ejecutada sobre una preparación o revoco seco y cuyos pigmentos se fijan al muro por medio de un aglutinante en el que van disueltos o mezclados. Los aglutinantes más comunes han sido: la cal, témpera y óleo.

Pintura mixta.
Se define así a la pintura mural que como base está realizada al fresco y es completada o finalizada a seco.


Realización de una pintura mural.

La ejecución de una pintura mural, dadas las características de los espacios arquitectónicos donde suelen ir aplicadas estas técnicas, deben ser realizados en muchos momentos temporales, lo que hace que estos tiempos estén claramente definidos. Así cuando, el espacio a pintar es simple y en franjas horizontales, ocupando un piso de andamio se llama pontata (ponteio=andamio en italiano). Cuando las dificultades de ejecución de la obra lo exige, el espacio se divide en fragmentos, a cada fragmento se le llama giornata (jornada), que es el tiempo de trabajo que se utiliza para realizar cada fragmento, mientras éste se mantiene húmedo. Una vez seco el intónaco ya no sirve, hay que picarlo y comenzar de nuevo. En la ejecución de una pintura mural a seco no existen estos problemas, porque primero se prepara el muro, se deja secar y después se ejecuta la pintura.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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